Por :Valentina Arenas Lozada
13 de Diciembre de 2022
«En un mundo banalizado como el de hoy, pero inevitablemente nuestro, tan entregado al dinero y al lucro, hacer arquitectura al servicio del hombre es la manera de seguir siendo esa última figura de un humanismo para nuestra sociedad, pero además hacerla para crear nuevos esplendores de lugares posibles, y de memorias retenidas para no perder el hilo de la historia»
Rogelio Salmona, Caracas, 2005
Una sociedad del espectáculo, donde belleza, verdad y bondad han sido reemplazados por intrascendencia, superficialidad y subjetividad. Un mundo que corre cada vez más rápido donde a duras penas hay tiempo para detenernos a ver, no a estar, ni a ser, únicamente a ver, era de esperarse que el ocularcentrismo rigiera nuestra manera de conectar con el mundo. La predominancia del sentido de la vista siendo este aquel que nos permite interpretar desde la lejanía el espacio, nos ha privado de gozar aquellas experiencias cercanas, no solo me refiero a las experiencias espaciales, si no también a las sociales.
Una sociedad de consumo, donde el materialismo nos ha cegado frente a la existencia de nuestras necesidades espirituales y morales, éticas y estéticas.
Una sociedad en decadencia, cuyo efecto sobre la arquitectura y el ser humano ha sido su perdida de significado, el olvido del cuerpo espiritual intrínseco a aquel cuerpo material.
En esta corta intervención me gustaría rescatar el papel del regionalismo crítico como contraposición a esta pérdida de identidad, del hombre y de la arquitectura.
El regionalismo crítico surge en medio del movimiento moderno, el cual a grandes rasgos apuesta por la utilidad frente a la estética, concibe el cuerpo desde la percepción de lo puramente visual, donde además los proyectos se basan sólo en la economía y en los problemas prácticos del industrialismo y cualquiera de ellos al ser estandarizado puede ser insertado como un bloque de acad en cualquier lugar.
Frente a este panorama desolador, ‘‘el regionalismo crítico trata de reconciliar el impacto de la civilización universal con elementos derivados indirectamente de las peculiaridades de un lugar concreto.’’ (Frampton), no rechazando las tecnologías modernas ni las formas racionales sino que toma estas prácticas de la modernidad y las aterrizándolas en lugares concretos.
Argumento que este movimiento rescata la identidad ya que reconcilia a esa arquitectura global con la cuaternidad, entendida como la interrelación del hombre, el cielo, la tierra y lo desconocido.
El regionalismo crítico vuelve a situar la arquitectura en un lugar (sobre la tierra y bajo el cielo), lugar no solo entendido como geográfico sino también como cultural, e histórico en el cual la arquitectura se hace partícipe del espíritu de este, se hace esclava de un genius loci mediante el diálogo entre de las sustancias que componen y la arquitectura.
Además de darle un lugar en el espacio a la creación arquitectónica, también le da uno al hombre. Busca reconciliarse con aquella experiencia espacial más cercana la cual involucra la integridad de sus sentidos, equilibrando aquella prioridad que la modernidad le ha dado a la vista, a la imagen, a lo lejano. Esto mediante la inclusión del sentido del tacto como configurador del espacio haciendo al sujeto consciente de su presencia y de su experiencia al relacionarlo con lo más cercano que se puede percibir del espacio.
Es así como honrando las propiedades de cada sustancia que interviene en su creación, la arquitectura del regionalismo crítico conserva en todo sentido la esencia de los factores que inciden en ella; deja ser al hombre, deja ser a la arquitectura, deja que el lugar sea en ella.
En conclusión , considero que la arquitectura regionalista crítica siendo una forma de resistencia frente a una arquitectura globalizada ha encontrado en un punto intermedio ser una arquitectura verdadera en la medida que aprovecha cada factor que interviene en su composición. Piensa en el sujeto no sólo como cuerpo, como un complejo sistema sensorial si no como persona , en sus maneras de habitar y sus relaciones sociales . Es una arquitectura que si bien cuenta en la mayoría de los casos con una fuerte carga simbólica y son emocionalmente provocadores dándonos un acercamiento hacia lo sublime no dejan a un lado su parte humanística , desde la interpretación de la persona como hacedora de espacio y el hecho de que para entender un lugar es necesario primero entender a su comunidad ,la cual hace parte del espíritu de esta .
Creo en lo personal que el regionalismo critico como "teoría", no tiene la suficiente fuerza que se supone debería tener en el medio, esta se desenvuelve mucho mejor expresándose como método, una entrada interesante en la cual se dan conceptos que si bien no pasan desapercibidos en nuestra área, no es la más notoria.
ResponderEliminarAunque no llego a entender hasta que punto el regionalismo critico no es mas que la defensa de las culturas locales? en nuestro caso, arquitecturas coloniales. Un saludo
Frente a una arquitectura estandarizada y producida en serie para miles de personas indiferente al entorno y su cultura, que solo funciona y no emociona, la arquitectura del regionalismo crítico, que tiene identidad y es creada por y para una comunidad, resulta ser un respiro en medio de esa carrera acelerada por ocupar el mundo, que pasa a tener un objetivo más relevante como lo es el de potenciar encuentros y lazos humanos y crear vínculos entre la comunidad y el espacio arquitectónico. Un interesante tema que además me ha hecho pensar en cómo se podría lograr una arquitectura regionalista que no esté ligada a un periodo histórico, sino que sea atemporal y vigente. Saludos c:
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