Jose David Moreno Vásquez
Estudiante de pregrado
EAU, Escuela de Arquitectura y Urbanismo
La conexión del hombre con las divinidades ha sido, en toda la historia del ser humano un factor vital al momento de abordar el desarrollo de nuestras civilizaciones. La misma nos permite establecer y categorizar las distintas épocas y la evolución de las culturas, en torno al como se han construido espacios para en ellos desarrollar actividades de adoración, meditación, tributo a los hacedores de la vida, o la muerte.
Por lo tanto, se puede considerar que son estos espacios
dedicados a la conexión con las divinidades, esenciales para reconocer la
relación entre cuerpo y espacio pues, el cuerpo no es el mismo en un espacio
convencional a un espacio sacro, es prioritario generar algún tipo de
transición, que transforme el cuerpo y en esencia la percepción que tendrá el
mismo en el espacio, que también contempla esta distinción. Un espacio
convencional está lejos de acercarse a lo que representa un espacio sacro, así
ocupen el mismo territorio visto a gran escala. Bajo tal concepción, en este
breve escrito revisaremos cuáles son los aspectos que configuran el espacio
sacro, desde su emplazamiento hasta la actividad que en el se realiza, que
generan tal tipo de ritualizacion que permite que la percepción espacial del
cuerpo sea completamente distinta a la que se tiene en un espacio convencional.
En cuanto al emplazamiento, debemos considerar los
valores significativos que le da la civilización al espacio, debido al rito al
rededor del mismo. Por ejemplo, la antigua civilización egipcia ubicó sus
necrópolis, sectores dedicados a la construcción de las pirámides que
albergarían a los faraones en sus tumbas, se encuentran en el costado oeste del
río Nilo. Esto se debe a una decisión consagrada por la espiritualidad egipcia:
el oeste, dónde muere el sol estaría dedicado a este mismo aspecto, el mundo de
los muertos, y el este, por dónde nace el sol, sería el costado de la vida. Por
lo tanto, para quienes quisieran atravesar el Niño de este a oeste, debían
reconocer que estaban dejando el mundo de los vivos, y entrando al mundo de los
muertos.
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| Piramides de Giza vistas desde el Rio Nilo. Tomado de https://co.pinterest.com/pin/352969689523683474/ |
Esta idea de muerte, vida, sagrado, no sagrado, se relaciona con aquello que se quisiese contener en el espacio, más allá de los límites corporales también el humano busca limitar la significancia que se le da a las cosas, el porcentaje entre espacio convencional - sacro siempre debe ser inequitativo, han de existir más espacios convencionales que sacros, en función de jerarquizar el valor de este último: su misma carencia, el hecho de que no sea habitual afecta de igual manera la percepción al rededor del mismo, envía un mensaje de importancia, el espacio al que se está por entrar no se encuentra en todo lugar y para llegar a el, el cuerpo debe someterse a un proceso de somatización del rito al rededor del mismo, de tal manera que una persona no egipcia, puede verse sometido subjetivamente por la visión de navegar el Nilo de este a Oeste, pues la narrativa al rededor de la muerte es estremecedora y será significativa en el momento en que embarque en el Oeste y sienta que se encuentra en el mundo de los muertos. Ritualizacion del emplazamiento.
Ahora bien, el ingreso al recinto. En la Catedral de
Brasilia, del arquitecto Oscar Niemeyer, la misma configuración del proyecto no jerarquiza ningún punto en
fachada dedicado al acceso, la forma hiperbólica del mismo no establece ningún punto
para ingresar, se mantiene igual en los 360 grados, y para complementar esa
forma dirigida al cielo, separa aún más el mundo natural del divino a través de
un espejo de agua que rodea y encierra el recinto del mundo exterior, haciendo
del acceso uno que requiere no solamente una aproximación y acceso, sino una
complicada que exige rodear, merodear y entrometerse entre la localización para
encontrar ese punto en el que se puede acceder. De tal manera que se accede por
una amplia rampa rodeada de obras de arte evangélicas que hacen este proceso de
darle a entender el cuerpo que está a punto de sumergirse, literalmente, en una
experiencia que requiere el respeto y la disposición para tener una conexión
más cercana con las divinidades, no lo hace a través de un plano recto con
umbral, sino que obliga al cuerpo a molestarse e iniciar el descenso, casi que
una alegoría a la intervención del basamento en función de estar lo mas unido a
la tierra posible, para lograr una mayor conexión con el cielo, a la par de que
se reúne y se encierra junto a los otros, para ejercer una adoración a las
divinidades, Heidegger y su cuidado de la cuaternidad. Ritualización del
acceso.
Catedral de Brasilia, Oscar Niemeyer (1970) Tomado de http://apuntesdearquitecturadigital.blogspot.com/2014/01/la-catedral-de-brasilia-arq-oscar.html
Finalmente, la ritualización del mismo espacio sacro. El
manejo de la luz, la materialidad, y los ritos que se hacen en el, la
organización del espacio y la jerarquización no solo de actividades sino de la
misma relación dios-hombre, cuerpo material-divinidad. Desde el inicio de las
civilizaciones es claro ver la forma en la que los monumentos, templos,
catedrales y en general espacios sacros, tienden la monumentalidad, en forma alegórica
de conseguir la suficiente altura posible para tocar el cielo. La Basílica de
Santa María de la Salud en Venecia podemos ver en resumen, la forma en la que
siempre se ha tendido a la monumentalidad, a la par de la búsqueda de que los
espacios sagrados logren consagrar espacios de intimidad, en el caso de esta
basílica se explora la forma, transgrediendo el concepto de centralidad,
creando recorridos y permanencias alrededor del mismo. La ritualización empieza
desde el acceso, donde se separa del nivel 0,00 obligando al cuerpo a
esforzarse a subir una serie de escalones, en relación al esfuerzo que se debe
hacer para conseguir entrar al espacio sacro, tal y como el sufrimiento que el
cuerpo debe pasar para entrar al cielo. El espacio juega con las formas, las
visuales internas, la luz y la forma en la que la misma incide en la percepción
del espacio y por ende el cuerpo. Todos estos elementos llevan a que la
relación cuerpo-espacio se vea gravemente influida por la ritualización y los
elementos que ideológicamente la cultura añade a la significancia de los
espacios que el hombre habitará.
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| Basilica de Santa Maria della Sallute, Baltasar Longhena (1687) https://www.ecured.cu/Bas%C3%ADlica_de_Santa_Maria_della_Salute |


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