Apuntes sobre la arquitectura de Luis Barragán
Angela
Esthefanía Mueses Aza
Luis Barragán es un arquitecto mexicano del siglo XX reconocido por su Arquitectura Emocional, él integró dentro de su obra elementos naturales y artificiales, con los que pretendía generar diversas emociones, trayendo al momento presente aquellos anhelos y recuerdos que residen en el subconsciente del hombre. A partir de la observación y análisis de algunos de sus proyectos y la lectura de algunos textos, tanto arquitectónicos como filosóficos, se intentará rastrear su proceso creativo, como se da la relación de su obra con el cuerpo y ahondar en la finalidad de sus espacios arquitectónicos.
En la obra de Barragán se pueden distinguir ciertos elementos invariables, como lo son la masa, la naturaleza, el color, el agua y la luz, que a su vez varían con el paso del tiempo y con la percepción. Estos se articulan con el propósito de materializar y propiciar condiciones humanas como la soledad, el silencio, la alegría y la serenidad. Cada elemento tiene ciertas características principales, la masa, entendida como los muros, celosías, tejados y muebles, crea límites y a su vez espacios de transición, actúa como filtro de aquello que era importante, de ahí el hecho de que en algunos casos se pintaran las ventanas y en otros por el contrario se intentara “desaparecerlas”. La naturaleza cambiante, el color con su capacidad para integrarse y darle materialidad a todos los demás elementos, la ausencia o presencia del color hace sentir y el agua con su capacidad de reflejar y de emitir sonido, son elementos se contienen unos a otros, el agua contiene a la luz y el color y la masa, mezclándose y actuando en paralelo.
1. Lo físico (lo sensible, lo
percibido, la presencia)
2. Lo mental (lo abstracto, lo
concebido, las representaciones)
3. Lo social (lo relacional, lo
vivido, la experiencia)” (Stefani, 2009: 16)
Ya que la arquitectura no tendría
ningún sentido sin el hombre, porque este permite su creación y su
experimentación, sin cuerpo no hay quien lo habite, tal como lo menciona Carlos
Pellicer “Ojos que nada ven, almas que nada esperan”.
El espacio pasa a estar en un
segundo plano, ya que lo podemos encontrar en el mundo y dado que ahora lo
importante no es este en sí, toman mayor importancia las cualidades intrínsecas
que este posee, en el caso de Luis Barragán son aquellas que le son conferidas
por medio de la articulación sus elementos, todas estas cualidades lograrán que
el hombre se emocione al evocar su pasado, haciendo que este se demore mientras
el espacio lo contiene y lo libera a la vez, así como a la naturaleza, a la luz
y al cielo; el hombre se demora porque encuentra algo importante, algo que no
puede tocar pero que lo hace conectar con su parte más desconocida, esto porque
lo material al fusionarse con lo natural
conforman un lenguaje que solo es entendido por esa tercera forma de existencia
y que se encarga de relacionarlo con las otras dos, lo acoge y lo conduce por un recorrido en donde vuelve a sentir y
experimentar, mientras se empieza a generar una transformación interior.
Además en su arquitectura está
presente la mediación, este hecho permite a los actores estar en dos mundos de manera genérica, el
material y el místico; pero dentro de esos mundos iniciales se encuentra
también diversas atmosferas simultáneamente, posibilitados también por las
características de los elementos que usa, debido a que algunos de sus elementos
son de origen natural y están sujetos al paso del tiempo, varían en cada
instante de cada día, yendo en concordancia con las distintas posibilidades del
hombre y de sus distintas orientaciones. De esta manera se relaciona lo
tangible con lo intangible, es decir que a partir de lo tangible materializa,
crea y libera lo espiritual.
Las
cualidades del espacio de Barragán y sus consecuencias en el hombre nos permite
entender que actuaba de acuerdo a Heidegger en cuanto a que “Las edificaciones auténticas
acuñan al morar en su esencia y hacen habitar esa esencia... Sólo cuando
podemos pensar en el habitar, podemos edificar... Pensar y edificar son
indispensables para el morar” y más aún cuando se comprende que el habitar no
es únicamente permanecer, sino que implica más que todo un cuidado entendido
como el hecho de dejar que todo siga su curso e incluso potenciarlo y no como
el aislamiento y la vigilancia de algo para que no sufra daños.
La arquitectura de Barragán es una
arquitectura que emociona, pero en un sentido más profundo logra el cuidado del
hombre, lo que a su vez desencadena que el hombre cuide sus relaciones con su
entorno, mientras custodia el mundo, permitiéndole que sus sentimientos y
emociones fluyan, dejando de estar reprimidas dentro de sí, ya que estos
sentimientos existen, pero no son habituales los lugares apropiados para su
muestra y experimentación.
Luis Barragán logra hacer una
arquitectura en la cual no se percibe el paso del tiempo, no solo por el hecho
de integrar elementos contemporáneos y tradicionales, tal como lo señala Louis
Kahn en su frase: “La arquitectura de Luis Barragán es atemporal, pudo haber
sido construida hace cien años o dentro de cien años” sino también porque sigue
haciendo sentir y liberando la emocionalidad del hombre, parte característica
de su humanidad.
La arquitectura, el espacio, el hombre y el tiempo siempre estarán relacionados e influyendo significativamente uno sobre el otro, “La arquitectura solo se considera completa con la intervención del ser humano que la experimenta. En otras palabras, el espacio arquitectónico solo cobra vida en correspondencia con la presencia humana que lo percibe” (Ando, 1995)

Me parece interesante el planteamiento en el cual una realidad material (arquitectura) tiene como propósito expresar una realidad espiritual, impactar nuestros sentidos y llevarnos a preguntarnos por aquello inefable que se generó en nosotros.
ResponderEliminarEn un mundo donde la única realidad que la sociedad quiere conocer es la física, la arquitectura que nos hace conscientes de nuestro espíritu nos cuida; cuida nuestra esencia, como lo mencionas: haciendo que el espacio que nos contiene, nos libere a la vez.
Desde la academia, con aproximaciones como esta podemos iniciar la construcción de un habitar más auténtico, más humano, preguntandonos en principio ¿Cuál es nuestras esencia?¿Cual es la esencia de la arquitectura? ¿Cómo la arquitectura puede conservar nuestra esencia? :)Me gustó mucho tu entrada, espero atenta la próxima !
Estoy de acuerdo cuando dices que la arquitectura de Luis Barragán es atemporal, pero tocas un punto muy importante que quisiera resaltar y cuestionar por un momento, y es el hecho de que Barragán usa diferentes elementos, por ejemplo los elementos materiales - físicos que generan emociones y se perciben de distinta manera según el objeto que sea. Tal como se ve en las imágenes, logramos entender la intención que él quería dar, pero solo si está correctamente amoblado, es decir, ¿se podría percibir su arquitectura de la misma manera aun si tuviera otros elementos? O mayor aún, ¿se podría percibir igual con la ausencia de elementos? Acaso la arquitectura de Barragán depende de una gran parte (si no es que toda) de las “decoraciones”, o se lograría transmitir la verdadera espacialidad independientemente de.
ResponderEliminarEs un debate que sigo teniendo al día de hoy, pero sé que en algún momento encontraré la respuesta correcta, o por lo menos, una con la que esté conforme.
No estoy de acuerdo en que el espacio pase a un segundo plano como se menciona en la mitad del texto, ya que los atributos de este son los que llenan de emoción al proyecto y articula lo físico mental y social, estas tres condiciones son prescindibles de este y su interacción con el cuerpo. Sin embargo, al final del texto se menciona que arquitectura, espacio, hombre y tiempo se relacionan e influyen uno sobre otro lo que los pone en un tipo de balanza donde ninguno es más importante que el otro y todos son necesarios para que haya un equilibrio.
ResponderEliminar