POLARIDADES BINARIAS:
“Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos
veces, porque ni el río ni el hombre serán los mismos”
La premisa de este texto será esa frase célebre de Heráclito de Éfeso (540 a.C.
– 480 a.C.), a simple vista siempre es el mismo rio, parece inmutable, sin embargo,
sus aguas fluyen y son otras, el hombre que entra tampoco es el mismo, el
cuerpo ha sido bañado y ha sufrido el paso del tiempo, incluso el estado de ánimo
es distinto. Cada vez que se entre al rio será distinta, incluso cada vez que queramos
evocar ese instante será distinto.
El cuerpo puede ser entendido como el conjunto de partes que forman un
ser, a diferencia de un objeto cualquiera, ese conjunto de partes son las que caracterizan
al ente, el fundamento de la realidad es el ser, un ser cambiante como lo
plantea Heráclito. Ese ser que se integra en el espacio a través de sus
diferentes formas de ver e interactuar (a través de los sentidos), cambia
constantemente, bien sea de humor, posición respecto al espacio, o incluso situándose
en un punto fijo por causas inevitables como la muerte cambia también por el
transcurso del tiempo hasta descomponerse, pero esa descomposición puede servir
para nutrir la tierra dando lugar a un nuevo tipo de vida y de este modo
afectando el espacio que la contiene , el tiempo es la condición especial que
afecta el cuerpo y el espacio, y es ese tiempo el que permite la interacción de
estos dos elementos, también la fluidez constante de ellos.
Teotihuacán antes y después, fotografía tomada de: https://social.politicaconciencia.org/@satimonoupe/100596720831032978
“El cambio se produce por la guerra constante entre opuestos” para Parménides, el mundo es una totalidad
armónica y ordenada, y la armonía se produce gracias a la guerra entre
opuestos. De allí podríamos pensar en un orden histórico que se ve permeado por
lucha de ideales o clases opuestas, remitirnos al cine o al teatro donde
generalmente hay un bueno o un malo, incluso a las bellas artes donde un buen
dibujo o pintura se puede definir por el uso de contrastes entre blanco y negro
(luz y sombra) o por contraposición de color
en el circulo cromático, también en la
arquitectura una buena composición podría darse por el uso de formas opuestas
que se complementan, una buena dupla cómica como el gordo y el flaco, un átomo
con su núcleo de carga positiva en torno al cual danzan los electrones y un gran número de ejemplos que podrían alargar
la lista, cabe resaltar entre ellos el lleno y el vacío, ¿para que exista uno
es necesario el otro? Considero que sí, y si no fuese el caso uno complementa
el otro y al situarse en un mismo contexto se exaltan entre sí. Como
contraparte a las ideas propuestas por Heráclito citaremos a Parménides (530 a. C. - 470 a. C). “El ser solamente se puede alcanzar gracias a la actividad del
pensamiento” todo lo que palpamos a través de los sentidos es una ilusión, algo
falso y producto de nuestra ignorancia. Parménides
plantea tres principios:
-Identidad “lo que es es”
-No contradicción “lo que es no puede ser otra cosa”
-Tercero excluido “o es o no es”
El cambio mezcla el ser con el no ser y por tanto es contradictorio e
imposible, los cambios y transformaciones a las que nosotros asistimos no
existen y son una ilusión. Lo que existe es lo inmutable y eterno: EL SER.
Incluso estos dos postulados planteados por Heráclito y Parménides
resultan ser opuestos (polaridades binarias), que se complementan entre
si y podrían entrar en armonía en el mundo de las ideas (Parménides) y el mundo
de lo sensible (Heráclito) de Platón. El mundo de las ideas acoge lo
permanente, y el mundo de lo sensible se somete a lo cambiante. Dentro del mundo sensible que es donde nos
movemos física y espacialmente recalcamos la importancia del cuerpo (lleno) que
se mueve en la nada (vacío), pero para moverse depende directamente de otros elementos
objetuales que le permiten situarse en el espacio, aquí podríamos citar a Heidegger
y su cuadratura:
1) 1) Sobre
la tierra
2) Bajo el cielo
3) Divinidades
4) Acompañado con otros seres humanos
A medida que observamos somos observados también, y para situarnos bajo el
cielo es necesario el suelo, es esta configuración de opuestos la que nos
permite existir y fluir en el universo, la guerra constante entre opuestos
permite la armonía.
“Decalcomanía”
René Magritte ,1966, fotografía tomada de: https://barcelona.lecool.com/event/la-maquina-magritte/



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