Estudiante: Jana Delgado Enciso
Fecha: 8/12/22
Universidad Nacional de Colombia - Arquitectura y Urbanismo
La tecnología ha hecho que podamos interactuar fácilmente con personas alrededor de todo el mundo, a través de muchas plataformas y redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok, haciendo que dispositivos como el celular sean cada vez más importantes en nuestra vida. Esto hace que nuestra mente esté en constante movimiento con la gran cantidad de información que recibimos, y así se vea para mal o para bien, es la realidad en la que vivimos.
Para ser claros, hoy en día somos capaces de “estar” en varios lugares a la vez, donde la palabra “estar” se entiende no como algo literal y físico, sino como algo metafórico. Siendo así, ¿Les suena de alguna parte? El estar en varios lugares a la vez; si no lo recuerdan muy bien, es uno de los puntos más importantes de Jan Patocka, fenomenólogo checo que en su lectura titulada “Espacio personal: Reflexión y horizonte”, da indicios de su pensamiento aparentemente muy adelantado a su época, como explicaré a continuación.
Para entender mejor a qué me refiero con estar o enfocarnos en varias cosas simultáneamente, es necesario extrapolarlo a una situación cotidiana que todos podamos comprender, imaginen a una persona que está almorzando con amigos y está pendiente del celular, físicamente está en un restaurante o una casa con sus amigos, pero está pensando en lo que va a pedir de comida, lo que va a hacer después del almuerzo, lo que debe tener listo para mañana y lo que va a hacer el siguiente día, todo esto mientras interactúa con los demás que están alrededor.
Aunque lo más probable es que Patocka no se imaginaba eso cuando estaba planteando su opinión, podemos interpretarlo con el contexto actual sin hacerle muchos cambios. Por eso estoy de acuerdo con su idea, y opino que esta tendencia va a seguir aumentando a medida que la nueva tecnología sea más asequible para todo público, ya que las nuevas formas de comunicación están siendo cada vez más inmersivas, facilitando la comunicación y exploración de nuevos temas entre comunidades.
Otro punto que me parece relevante de este autor y que se relaciona con lo anteriormente mencionado es cuando habla de los fragmentos de horizonte, teniendo en cuenta que el tema del horizonte se trató en todas las clases, viendo las diferentes definiciones que cada pensador ofrecía, es vital explicar brevemente a lo que Patocka se refiere con fragmentos de horizonte, y es que el horizonte es una condición discontinua.
El dar ejemplos me parece un buen recurso para entender lo que se está hablando, entonces procedo a dar uno sobre esto, dos personas se están mirando frente a frente, las dos ven cosas distintas, en ese sentido cada persona tiene un horizonte diferente, horizonte que no se podría considerar completo por lo que está limitado a su campo de visión, ahí tendría un fragmento de horizonte, que se completaría uniendo el horizonte o lo que llega a ver la otra persona.
Esto tiene mucha relación con lo que mencionaba de las nuevas tecnologías porque, además de aumentar nuestra capacidad de pensamiento simultáneo, crea nuevos escenarios de interacción que van más allá de las aplicaciones de celular que todos conocemos, estoy hablando de la realidad virtual.
Dispositivos como las gafas de realidad virtual, junto con los mandos o guantes de realidad virtual, hacen que se abra un nuevo mundo de posibilidades, ya sea en educación o entretenimiento. Existen salas de chat vr (de realidad virtual) donde personas de cualquier lugar se reúnen a hablar de lo que prefieran, también hay juegos exclusivos para esta modalidad o juegos que fueron adaptados para vr, para tener una experiencia más inmersiva, como nombraba antes. Por supuesto, este mecanismo se puede usar para muchos ámbitos, como la arquitectura, en la cual hay programas que permiten diseñar y ver proyectos, haciéndolos más realistas.
Aquí es donde junto los dos temas y planteo la pregunta, ¿Dónde empieza y dónde termina el horizonte? ¿Solo se tiene en cuenta el horizonte físico o el horizonte virtual? Y ¿Siguen siendo fragmentos?.
Para mí, la respuesta es un punto medio, en ese caso el horizonte sería tanto el físico como el virtual, teniendo en cuenta que el horizonte que la persona ve es el virtual, pero siempre va a tener que estar consciente de su entorno físico para poder moverse, añadiendo una “capa” o un grado más a lo que expresaba Patocka, puesto que ya no solo es el lugar en donde se esté y lo que se piensa mientras tanto, ahora es donde se está, lo que está pasando a su alrededor (realidad virtual) y lo que piensa. Seguirán siendo fragmentos, pero solo en el ámbito presente o más importante (como decía Patocka), si está en la realidad virtual, esos fragmentos de horizonte son los que se tendrán en cuenta, no los físicos, y viceversa.
En conclusión, yo creo que la posición de Jan Patocka va a ser más comprendida a medida que pasa el tiempo y mejoran las cosas (no solo la tecnología), definitivamente estaba adelantado para su época, en su manera de ver el mundo y el espacio, dando paso a nuevos fenomenólogos y autores que podrán aportar de diferente forma a estos temas.
Me parece interesante lo que mencionas de la realidad virtual y las nuevas tecnologías, que nos permiten de alguna u otra manera estar en otros sitios aunque no físicamente, a esto me gustaría añadir otro caso en el que según creo es valido decir que alguien que nunca ha salido del país puede conocer otro al otro lado del mundo, por ejemplo alguien que entre regularmente a Google Maps, con la vista en calle puede decirse que conoce Berlín a pesar de nunca haber estado allí, pues ha tenido la posibilidad de recorrer sus calles y conocerlas, de tal manera que si algún día llegase a visitar la ciudad físicamente, tendría en su mente recuerdos de la calle, porque de hecho las ha visto y las ha experimentado en cierta medida, caso que esta vez que está físicamente, su experiencia va a cambiar, pero no en la medida de alguien que no haya visitado nunca Berlín, ni siquiera en google maps.
ResponderEliminarLa persona que haya visitado Berlín virtualmente, tambien lo puede hacer a manera de fragmento, pensando en las calles que de hecho ha visto, pero que no ha experimentado en persona.
¿Dónde empieza el horizonte?¿Solo tomar el físico o el virtual? El tema de la virtualidad siempre me ha puesto en conflicto. ¿Una realidad que engaña nuestra memoria, nuestros sentidos y percepciones puede ser llamada un espacio en verdad? aunque si nuestra percepción es quien se encarga de llamar espacios a los espacios ¿No somos nosotros quienes estamos falseando nuestra realidad material? Si bien nuestro cuerpo asimila estas proyecciones como realidad, la experiencia espacial integral nunca estará completa, si bien pueden ser espacios virtuales , no creo que puedan ser llamados espacios arquitectónicos, la arquitectura está al servicio, está para permitirnos ser plenamente nosotros y la realidad virtual nos aleja tanto de nuestra realidad material como de nuestra realidad espiritual.
ResponderEliminarTal vez la clave está en entenderlo como una capa más agregada a nuestra percepción de la realidad como lo mencionas en tu entrada, si bien hace parte del espacio, no es el espacio en sí mismo.
Me parece muy interesante el tema a tocar ya que pues en la actualidad no todo es físico si no estamos en una era tecnológica en donde también puede haber un espacio, y no solo eso si no que se puede modificar, lo cual también ha generado un tipo de horizonte o algo que podríamos entender pero de manera digital lo cual amplia todos estos conceptos y aunque aun no este muy consolidado en la sociedad poco a poco ira tomando fuerza, aunque esto no suplantara a el espacio físico, solo seria una nueva forma de explorar un espacio nuevo creado por nosotros como mencionas, podría entenderse como un espacio artificial en el cual podemos interactuar por algún medio.
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