Miercoles, 14 de diciembre 2022
Universidad Nacional de Colombia
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Estudiate Juan Camilo Portillo Casanova
Podemos decir que los objetos están formados por límites que a su vez le dan al objeto la característica de que este mismo sea un límite. (Entendamos como objetos a lo que nos rodea en la presencialidad de la situación que podemos percibir). O también podemos decir que los límites están dados a partir de los objetos, en los dos casos, los objetos o los límites tienen una presencia que los acompañará y cambiará si estos objetos o límites cambian. Entiéndase objeto o límite como algo único en este caso, algo que tiene dimensiones y presencia sobre nosotros.
Cómo había mencionado anteriormente, estos objetos o límites tienen una presencia que cambia y es percibida por nosotros dependiendo de cómo esté dada con relación a lo que nosotros podemos entender y concebir. La manera en la cual estas presencias que son propias de los objetos pueden cambiar, tiene que ver con las características que le proporcionemos nosotros. Como, por ejemplo:
El horizonte cómo el límite más lejano con relación a nuestra presencia, la presencia del horizonte como el límite hasta lo que podemos observar y por ende a lo conocido para nosotros como espectadores del mundo. Este mismo horizonte se puede entender como la presencia de lo desconocido, la presencia de la nada. El horizonte tiene presencia, nosotros también tenemos presencia, pero que en este caso está contenida muy abiertamente por el horizonte.
Todo lo que nos rodea tiene presencia propia. Los límites son dados gracias a nosotros por nuestra propia presencia cuando esta choca con la presencia de los objetos que podemos observar. Es por eso por lo que cuando estoy en un campo en donde solo se puede ver el horizonte a la lejanía me siento tan libre y cuando estoy en el bosque rodeado de arboles o en una ciudad rodeado de edificios me siento contenido, es porque esos límites junto con sus presencias se han acercado a mí, están invadiendo mi propia presencia.
La presencia de un objeto tiene que ver, también, con la escala con la cual este es percibido. No es lo mismo lo que es para mí estar parado junto a un muro de 3 metros a para una hormiga. Así mismo se puede entender esta idea con la percepción propia en la escala de un muro de 3 metros a un acantilado de 50 metros. Estos objetos o estos límites están impuestos de esa manera, con esas proporciones gracias a mí, gracias a que soy yo el que les está dando estas características correspondientes a la magnitud de estos objetos.
También, la presencia se vuelve más fuerte cuando percibimos un objeto qué se encuentra solo en un campo, aislado de otros objetos y con la única compañía del horizonte. Se puede usar la analogía de un bosque en el cual hay muchos árboles y ninguno resalta mucho más que otro solo por el hecho de que hay muchos arboles juntos. Pero si en lugar de ver un bosque, nos encontramos en un campo llano un solo árbol solitario, aislado de cualquier otro árbol, este mismo árbol que nos podemos encontrar en un bosque y que en ese bosque no tomaría importancia alguna porque su presencia no destaca particularmente de los otros árboles, pues es este mismo árbol el que ahora tiene una fuerte presencia que está marcada por su aislamiento de otros objetos y por ende de otras presencias.
Imagen tomada del sitio web Dreamstime.com
Como conclusión quiero decir que todo lo que nos rodea de lo cual somos conscientes tiene una presencia, esta presencia puede ser variable y eso dependerá de nuestra propia percepción hacia lo que estamos refiriendo.

Me parece interesante como das carácter a la presencia de los objetos alrededor nuestro (que de cierto modo es referido a todo lo que vemos alrededor del mundo) a partir de la presencia propia de uno mismo como individuo. Ahora, viéndolo desde otro punto de vista lo podría entender como que mi alrededor no tiene presencia, materialidad o existencia si no me encuentro en el aquel punto para reconocer la presencia del otro objeto, esto por un lado va un poco más ligado a la postura filosófica que trae la pregunta " si un árbol cae en el bosque, pero no hay nadie para escucharlo igual hace ruido", así que esto podría ser más bien un tema de percepción propia de cada individuo que un tema de cómo se define un espacio en partícular. Mi apunte va a que pienso que por más carácter o intensiones de diseño que un arquitectico le quiera dar a un espacio, siempre va a ser un tema de perspectiva como cada individuo se siente alrededor de un espacio y como lo habita.
ResponderEliminarLos humanos tratamos de ver o nuestra sensación que se centra en objetos así no sean muy relevantes pero tratamos de generar un espacio delimitado usando objetos como referencia y poder delimitar una zona, lo cual afecta también por lo que nos comunica en el texto, su tamaño o escala tiene mucha relevancia en cómo lo percibimos o que tanta fuerza o tensión se llega a generar, como por ejemplo en medio de un parque ubicar un elemento vertical de color amarillo, esto generaria una gran atraccion y tension en todo el espacio cercano ademas de trasmitirnos esa tension y empezar a usarlo de referencia para nuestro espacio.
ResponderEliminarMe gustaría resaltar la correlación que das a entender existe entre el límite y el individuo, ya que la delimitación de los espacios no es más que una percepción singular de las personas. A mi parecer, dicha correlación ha sido escalonada al criterio del arquitecto quien, se deja llevar por una funcionalidad del espacio más que por la percepción del individuo; creo que este criterio se ha dejado de lado por priorizar lo límites funcionales más que los límites perceptivos.
ResponderEliminarEstá claro como se relaciona la escala con presencia o el aura espacial de lo que nos rodea. Es cierto no es lo mismo sentirse contenido por un muro de 3m a un acantilado 50m y resaltas también el hecho de que la singularidad de los elementos inciden en el sentir de eso que tenemos dentro de nuestro rango de visión. Habría que tener en cuenta además cómo el cuerpo se adapta a estas escalas, por ejemplo, en el caso de los animales marinos, algunos crecen dependiendo del tamaño del medio donde crecen, es diferente su desarrollo físico en una pecera doméstica al que tiene en un algo o a mar abierto. En el caso los humanos, la escala impacta igualmente en el desarrollo físico pero también en la ergonomía. Los estándares de medidas para muebles son diferentes en América Latina en comparación a Europa, ya que el promedio en estatura en América es de 1,7m y en Europa es de 1,8m; esos 10cm impactan las dimensiones del espacio. En estas cuestiones el cuerpo impacta al espacio y sus dimensiones.
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