Espacio: Cuerpo, límites, apropiación, territorio.
Fotograma
de la película Eternal Sunshine, tomada de: https://steffiyosephine.medium.com/postmodernism-analysis-of-eternal-sunshine-of-the-spotless-mind-2004-dc72992cca48
El
espacio, podría entenderse como
una extensión infinita que se expande a través del universo, para que haya
espacio es necesaria la existencia de la nada, dentro de esa "nada" interactúan los
objetos físicos y en esa conjunción entre nada y lo físico se configura el
espacio. sin embargo, para cada individuo resulta limitado pues su conocimiento
del espacio se limita a lo observable o percibido por sus sentidos, nos vemos
condicionados por las condiciones físicas que nos rodean y anhelamos expandir nuestros límites. Los
espacios sugieren que son espacios de algo más grande sin importar dónde nos
encontremos, pues sin importar dónde estemos siempre habrá un carácter
indexical (indice o huella) que nos hará a pensar que somos parte de algo más grande ¿Qué hay más
allá de? Resulta incierto, pero en algunas ocasiones deja entrever qué puede
haber más allá del espacio observable.
Es importante mencionar los límites que nos contienen, pues esos
límites nos proveen de un hogar, un hogar o lugar con el que nos sentimos
identificados, en primera instancia podríamos evocar nuestra estadía en el
vientre de la madre, se convierte en el primer hogar pues ese espacio que nos
contiene se torna en nuestro hábitat, que a medida que exploramos y transitamos
se vuelve personal, nos apropiamos de este en un carácter sentimental. Las
fronteras de nuestro entorno se convierten en algo más grande, algo que ya estaba
o existía, pero adquiere un carácter distinto pues la presencia de la persona
le da un sentido nuevo al espacio. Si
tenemos un conjunto de personas en un mismo recinto, por ejemplo, una sala de
partos, el espacio será diferente para el recién nacido, para el doctor o
la madre, pues el bebé que acaba de nacer se ve limitado a una escasa visión
aún sin desarrollar la cuál puede enfocar apenas entre 15,4 y 25,4 cm de
distancia, entre las 4 y 6 semanas y a medida que la visión se agudiza, el bebé
empieza a coordinar la visión y el oído lo que expande el horizonte de su
espacialidad. El punto de vista de cada persona es
diferente sin importar que habiten un mismo espacio, pues cada uno estará siempre en un punto físico distinto al resto y su juicio afecta también la percepción de este. Volviendo a los límites y
su relación con el hogar podríamos situarnos en una etapa de infancia, en el
contexto latinoamericano es común que una familia viva en una misma casa o
ciudad a lo largo de su vida, esta casa se volvería nuestro segundo hogar, en
medida que la habitamos conocemos mejor lo definido dentro de sus límites y nos
sentimos acogidos dentro de esta, es aquí donde se deja entrever la noción de
territorio, pues a una siguiente escala podemos hablar de barrio o ciudad,
comprendido como un tercer hogar, donde las relaciones humanas afectan también la condición de espacio habitable, es el barrio y la ciudad donde aparecen otros límites marcados que lo
separan de otros espacios, a mayor escala se puede hablar de país, continente…etc.
Es aquí donde se expande nuestra espacialidad a medida que transitamos nuestro
mundo se hace más grande. Sin embargo y análogo a los “fragmentos” planteados
por Jan Patocka, habitamos sólo un fragmento de espacio a la vez, pues pese a
que la mente puede situarnos en otros contextos diferentes al presente, cada
conmemoración o recuerdo espacial es una deformación o imaginario del que
alguna vez transitamos.
-Fotografía tomada de:
http://dreamsnmotion.com/word-of-the-day/2015/12/19/ajar
-Fotografía
tomada de: https://www.univision.com/explora/nuevos-humanos-futuros-extraterrestres-como-seria-nacer-en-el-espacio-fuera-de-la-tierra
Los fragmentos observados del espacio transitado se convierten en recuerdo, el
cual es de por sí una deformación de ese espacio, pues la memoria siempre
imprecisa nos remite a un imaginario de lo vivido. cómo podría observarse al
ver una puerta cerrada o entrecerrada, pese a separar los espacios la luz que
pasa por los bordes de la puerta nos incita a pensar que hay algo más allá de
esta, pero, cuando atravesamos el umbral de la puerta ya nos situamos en un
espacio diferente, y el anterior sólo queda en la memoria.
El arquitecto cómo hacedor de espacio entendido como el
habitar o interactuar de una persona u objeto dentro unos límites, se pone en
el lugar del otro a tal punto que entiende las necesidades del individuo de una
manera peculiar, si bien no existe una arquitectura absoluta pues las
necesidades y condiciones físicas de cada individuo son diferentes, se han
realizado aproximaciones para estandarizar las construcciones (modulor de Le Corbusier),
sin embargo, los avances tecnológicos y facilidades industriales para realizar
las cosas nosotros mismos podrían cambiar ese standard. En el año 1983, Charles
W. Hull creó la primera pieza impresa en 3D y a pesar de ser un procedimiento
costoso en los últimos años se ha ido abaratando en costos, tanto de la materia
prima como de las maquinas, también se ha expandido la variedad de materiales
para su uso, llegando hoy día incluso a realizar impresiones en vidrio en un
formato considerablemente grande, los cuales ya se están implementando en la
arquitectura. Esa posibilidad creativa y cada vez de mayor formato permiten que
el individuo común sea capaz de crear sus propios elementos necesarios en la
cotidianidad. Retomando
esa facilidad de fabricar y una expansión rápida del conocimiento, podría
llegar el momento en que cada persona pueda imprimir los materiales para construir partes de su propia casa o tal vez la casa misma, a su antojo y siempre
y cuando se regule la construcción por un experto, garantizando así la
seguridad del sujeto que habite ese espacio. Cómo si fuera un juego de Lego la
persona entraría a jugar en la creación de su espacio a habitar. Habitar y
jugar podrían considerarse como similares, pues
jugar se define como realizar una actividad generalmente ejercitando alguna
capacidad o destreza con el fin de divertirse o entretenerse. Podría aquí hacerse una analogía con la idea de Heidegger
quien dice: “el hombre es en la medida en que habita” (con todo lo que habitar
implica). El hombre es en la medida que ejercita sus capacidades, realizando
actividades, en la medida que juega y se descubre a sí mismo y descubre el
espacio alrededor de sí apropiándose de este, estableciendo un vínculo emocional que lo vincule con su "hogar" en diferentes instancias y lo lleve a cuidar de su entorno.
Estoy de acuerdo en lo planteado en esta entrada. Me gustaría complementar que, de igual manera según nuestra percepción los limites del espacio varían, significando que los mismos son establecidos por la misma necesidad de definir que horizonte elegimos para ser contenidos, dependiendo de las necesidades del momento, en ello entran las escalas que son mencionadas en el texto: cuando me encuentro viendo por una ventana, el objetivo al que observo es el que define mi horizonte, pues mi percepción no está considerando aquello que ignoro, mi cuerpo sitúa su percepción espacial a medida que establezco un objetivo, una vez dirijo la mirada al espacio interior y dejo de observar el exterior, mi cuerpo deja de percibir la espacialidad del horizonte que ví por la ventana, y se reajusta al nuevo espacio al que estoy viendo.
ResponderEliminarel manejo y manera que se da para explicar los conceptos, de habitar, horizonte, territorio, hogar y espacialidad de una manera técnica o física son de gran ayuda par unirlos la arquitectura y así generar conceptos claros, el proceso de explicación de lo general a lo particular es una manera de traer a las personas a la arquitectura y evidenciar como el arquitecto hace del día a dio un espacio, un lugar un instrumento, como se reúnen las experiencias y se apropian del mundo cotidiano para hacerlo una construcción,
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