lunes, 5 de diciembre de 2022

Condicionamiento del Habitar


 Condicionamiento del Habitar | Silvana López Santana


La condición de habitar desenvuelve un largo hilo de conductas que orbitan alrededor de ésta. No obstante, en búsqueda de una interpretación de la misma, se encuentra que la acción de habitar equivale a ser el modo en que los humanos están sobre la tierra, tratándose del fin último. Tal es la idea concebida por Martin Heidegger, quien asegura que habitar se consigue por medio de acciones involuntarias, pero éstas se pueden llevar a cabo sólo por medio de la construcción.

Habitar es -haciendo alusión a su definición formal- vivir habitualmente en un lugar. Y es precisamente aquel énfasis en hábito que determina la ejecución de la acción, pues se trata de una costumbre, una operación generada a través de la persistencia en un lugar.

A dicha definición, se le añ
ade la concepción de Heidegger, en donde para habitar es necesaria la construcción. Frente a ésta, pueden existir diferentes posturas e interrogantes, pero en particular se cuestiona la relación efectiva que puedan tener los términos “construir” y “habitar”.  

Ahora bien, la construcción puede ser entendida como la acción de levantar un edificio, erigir los muros trazados a raíz de un diseño, delimitar un espacio y de ésta manera conseguir habitarlo.

Sin embargo, el enfoque dado a la construcción del espacio, puede estar ligado a una actividad menos técnica y con una mayor interacción del morador con su entorno; se encontraría entonces que el levantamiento, la ejecución del construir el espacio, es efectuado y personificado por el individuo que allí mora. El desarrollo de ésta lógica es dado por, como se mencionaba anteriormente, la integración con la costumbre: realizar con constancia una serie de acciones -como por ejemplo el hombre cuya rutina consiste en levantarse todos los días a las cinco de la mañana, dirigirse a la ducha, luego preparar su desayuno, sentarse a comer y lavarse posteriormente los dientes para salir de la casa y dirigirse al trabajo-, implica una organización no sólo en tiempo, sino también en espacio, ya que naturalmente se situarán los objetos en lugares estratégicos y específicos para llevar a cabo dicha rutina. Todo esto, conlleva a la apropiación del espacio mismo, ya que la disposición de los elementos son determinados por el individuo en cuestión. 

En relación con lo anterior, a modo de anécdota personal, recuerdo haber sido alguna vez invitada a la vivienda de una prima que solía trabajar desde casa. Lo que llamó mi atención de aquella visita es que su lugar personal de trabajo, el área donde permanecía con mayor frecuencia, lo encontramos en desorden: su portátil al centro de la mesa estaba rodeado por una serie de hojas puestas con aparente aleatoriedad, además de tener algunas otras pegadas en la pared y unas últimas esparcidas por el suelo. A todo esto, se añadieron libros abiertos y lápices extendidos dentro del mismo espacio. Por alguna razón, mi prima tuvo que retirarse algunas horas de su casa, mi madre y yo permanecimos allí y, mientras la anfitriona regresaba, mi madre pensó en organizar a su modo el estudio, disponer los papeles, libros y lápices a modo tal de ingresar sin dificultades a aquella habitación; que los objetos estuvieran, según su criterio, regularizando un espacio apropiado de trabajo. Tiempo más tarde, al llegar mi prima a casa y ver sus objetos acomodados diferente, se molestó desmesuradamente pues, el nuevo orden resultaba ser un desajuste en su espacio personal ya que, para ella, aquel desorden inicial en el que se encontraba inmersa, era el orden ideal con el que podía trabajar a gusto, de esta manera podría encontrar la información que necesitaba con mayor facilidad.

Dicha anécdota busca dar a entender que  la construcción formal de un espacio, más allá de estar hecha por la delimitación de cuatro muros, se genera por la concepción de habitar intrínseca en cada individuo: la espacialidad muta de acuerdo a quien esté allí presente. De manera análoga, la rutina de trabajo de mi prima, origina una apropiación del espacio diferente a aquella de mi madre. Es la usual necesidad de manejar una gran cantidad de documentos al tiempo, la que crea en ella una espacialidad diferente; incomprensible para un tercero que llega de manera externa a habitar con otras costumbres y necesidades, un mismo espacio.

Es quizás por este motivo que los arquitectos difieren entre ellos a la hora de realizar un proyecto y distribuir de algunas maneras los espacios:

El espacio es visto, en algunas ocasiones, como un lugar impoluto que se debe utilizar de una única forma: la que es determinada por el arquitecto, ya que supone haber realizado un estudio adecuado del comportamiento general humano para residir en un espacio. No obstante, tales presuposiciones se extreman al punto que, los espacios delimitados profesionalmente -que se muestran públicamente en fotografías de revista o internet- muestran el interior de una vivienda que parece no ser habitada por persona alguna. Los detalles de la ubicación exacta de los muebles que coinciden con un orden determinado para la vivienda, hacen sentir el espacio algo irreal, como inhabitado. La percepción de orden minucioso que se le busca dar, cambiará y no será igual a la mostrada, dado que al momento de ser habitada, la armonía de la minúscula disposición de los objetos mutará de acuerdo a las necesidades de la persona que la habita, tal y como sucedió en la anterior anécdota. 


En conclusión, habitar un espacio está más ligado al habitante que a la construcción del espacio en sí: la construcción constituye una delimitación, mas no una condición indispensable para morar, sin embargo es el hábito del morador que expresa más de la misma espacialidad al revelar aspectos del individuo en relación con su entorno. De esta manera se deduce que el uso de los espacios puede doblegarse al ingenio de quien los habita, siendo tal ingenio determinado por las costumbres del habitante.


7 comentarios:

  1. Me gusta mucho el cómo explicas que él espació va más de la mano con las personas que lo habita que con la construcción, es cierto que la construcción es el medio por el que se consigue construir el espacio, pero a este espacio los habitantes son los que les dan un significado real y su propio uso dependiendo de los rituales que se hagan en dicho espacio construido, es como con la anécdota compartida en este capítulo con el tema del espacio de trabajo, este espacio para la prima de la autora es adecuado para su trabajo, ya que ella misma entiende como funciona el espacio sin importar el desorden que tenga este, pero para la mamá de la autora solo era un lugar desorganizado y poco adecuado para trabajar de manera cómoda, con esta anécdota también se ve como dependiendo del individuo el significado del espacio cambia.

    ResponderEliminar
  2. Me parece excelente como tratas el tema del habitar en relación con la construcción, porque me hiciste caer en cuenta que si bien, la construcción es la responsable de brindarnos un espacio por el cual habitar de manera mas o menos flexible en función de las necesidades y hábitos que tenemos a la hora de emplear un espacio, la sociedad, la cultura y nuestro propio contexto son los que realmente definen estas dinámicas por las cuales empezamos a modificar y a apropiarnos de dichos espacio. Por esta misma razón, podría llegar a pensar que los arquitectos al tener en cuenta esta nueva noción, en donde la sociedad, la familia y el individuo no se definen como un ente homogéneo, sino mas bien diverso y cambiante, deciden comenzar a concebir espacios altamente transformables para suplir de una manera mas acorde las necesidades y hábitos que engloban la acción de habitar, consiguiendolo, por ejemplo, a través de las plantas libres y demas estrategias proyectuales.

    ResponderEliminar
  3. Concuerdo completamente con que el habitar está mas ligado al habitante que a la construcción, por otro lado considero que el habito del morador expresa más del uso del espacio y como este uso se ve afectado por las necesidades de quien lo habita, que del espacio mismo, porque pienso que el espacio ya está configurado en sí por la construcción, por ejemplo con un cuarto de una casa, que está pensado como alcoba y cuenta con una pendiente en su cubierta, pero en donde el cuarto fue adaptado por quien lo habita para ser un estudio. Aqui el espacio mismo no se ve afectado por el habitar de quien configuró este cuarto como estudio, porque las proporciones del espacio y la cubierta en pendiente (asi como las demás cualidades del espacio) siguen permaneciendo iguales, sino que al configurar un amueblamiento diferente al espacio, el uso del mismo si sufrió el cambio. lo que quiero decir es que en la parte de tu conclusión, cambiaria la palabra espacialidad por uso.

    Por otra parte tambien concuerdo en tu idea de que el construir en primera instancia no define permanentemente el uso de un espacio, porque el construir puede ser modificado, pues pongo otro ejemplo en el que un tendero modifica su casa en primera planta, mediante la eliminación de muros de partición, para de esta manera configurar un nuevo espacio el cual le sirva para llevar adelante su negocio de una manera mas optima, igualmente condicionado por el habitar de esta persona, quien apropiándose del espacio que le pertenece considera oportuno hacer la modificación a su hogar.

    ResponderEliminar
  4. Considero muy importante esta entrada porque saca a relucir que el hecho de habitar no está condicionado a la construcción material, sino a la manera de cómo el hombre asume y valora este derecho de vida, para ocupar un espacio que le sea agradable a su manera y sienta felicidad el poder habitarlo. De allí que Martín Heidegger le recuerde al ser humano que el hecho de habitar exige la necesidad de construir un ambiente agradable de contexto dependiendo siempre del conocimiento, el gusto, la costumbre y la necesidad de quien lo debe ejecutar. Tanto el tiempo como el espacio deben organizarse en sitios y lugares estratégicos donde el arquitecto debe condicionarse a la mentalidad y gusto de quien vaya habitar ese espacio de acuerdo al comportamiento humano y a su análisis estético. Heidegger como pensador existencialista únicamente valora al ser humano como SER ahí. Es decir que el hombre con su dimensión humana es el protagonista de su contexto, su entorno y su hábitat para darle sentido a la vida misma.

    ResponderEliminar
  5. Claramente un espacio puede ser totalmente transformado por aquella persona que va a habitar el lugar, sin embargo me hace preguntarme en donde queda las ideas del arquitecto que diseño dicho espacio: Por un lado tu aporte me deja claro que el habitar es una condición completamente individualista debido a las costumbre y hábitos personales de los ocupantes y también me hace pensar que si un espacio define su esencia a partir de la forma de habitar de sus ocupantes, no importa si ese mismo espacio fue pensado con otra intensión por parte del arquitecto. Dicho esto, me induce a pensar que la arquitectura debería ser idealmente diseñada en las costumbres individuales de los ocupantes, pero esto también resulta imposible teniendo es cuenta la existencia de proyecto con ocupaciones gigantescas de personas, teniendo esto en cuenta también es consecutorio decir que en la práctica del diseño de espacios siempre se encontraran falencias debido a los hábitos personales de los ocupantes.

    ResponderEliminar
  6. Un gran trabajo, explicas de manera detallada y clara tus ideas, estoy de acuerdo en lo que dices. Donde la principal idea que comparto es cuando dices: “la espacialidad muta de acuerdo a quien esté allí presente” y es claro que tu mayor referente es Heidegger quien dijo “Construir tiene como meta habitar” “tono habito porque tengo un techo, yo construyo el techo por las necesidades de habitar” y las necesidades de habitar son diferentes para cada individuo, por lo que plasmaste de manera muy clara con tu anécdota la idea principal de Heidegger.

    ResponderEliminar
  7. Expones claramente las ideas de Heidegger, y porqué no consideras que el construir este directamente relacionado al habitar. Esto me genera varias observaciones. Primero, como arquitectos debemos diseñar funcionalmente brindando las condiciones básicas para que una persona pueda habitar una construcción, pero también está en nosotros como diseñadores y constructores el conocer al cliente en sus rituales personales, en sus costumbre, en sus rutinas, que son indispensables para quela persona que va a habitar esa construcción, se sienta cómo, en su máximo potencial para habitar.

    También comentas lo siguiente: "El espacio es visto, en algunas ocasiones, como un lugar impoluto que se debe utilizar de una única forma: la que es determinada por el arquitecto". Ante esto podemos tener diversas posturas, entre ellas estaría diseñar espacios dinámicos, que puedan ampliarse o modificarse para las necesidades de quien habita.

    En definitiva, como arquitectos debemos tener una postura frente a la maneras de habitar para quienes diseñamos, y preocuparnos por el cuerpo y su relación con las rutinas propias de cada persona dentro de su contexto.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Incidencia de la ritualizacion en la percepción corporal del espacio

Jose David Moreno Vásquez Estudiante de pregrado  EAU, Escuela de Arquitectura y Urbanismo La conexión del hombre con las divinidades ha sid...